











Pide primero una idea central en una frase, después cinco viñetas con datos y finalmente un párrafo que conecte implicaciones. Marca cualquier detalle que falte y ordénalo por importancia. Limita adjetivos superfluos y refuerza cifras con contexto. Repite con una segunda herramienta para comparar enfoques. Publica ambos resúmenes y consulta cuál resulta más útil para decisiones rápidas.
Define destinatario, registro y objetivo comunicativo. Reescribe el texto para un equipo técnico, luego para directivos con foco en riesgos y beneficios. Asegura precisión factual pidiendo citas textuales de apoyo. Mide claridad con preguntas de verificación. Invita a lectores a proponer audiencias alternativas, como estudiantes o clientes, y comparte ejemplos que muestren ajustes eficaces de vocabulario.
Solicita que señale frases ambiguas y posibles sesgos de confirmación. Pide reformulaciones neutrales y notas sobre supuestos ocultos. Verifica afirmaciones con fuentes enlazadas. Registra patrones de error para futuros prompts. Comparte una lista de expresiones problemáticas que debas evitar. Invita a la comunidad a enriquecer ese glosario con casos reales encontrados en la práctica diaria.